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Luz
La luz natural regula el sueño, el ánimo y la atención. Las aberturas se definen antes que las luminarias.
Neuroarquitectura
Los espacios se sienten: se perciben a través de los sentidos e invocan emociones. No es decoración, es diseño con evidencia.
Qué es
Todos entramos a un lugar y sentimos algo antes de poder explicarlo: el espacio se aprecia a través de los sentidos, la vista, el tacto, el oído y también el olfato, y eso invoca emociones mucho antes de que la cabeza opine.
La neuroarquitectura le pone evidencia a eso y lo convierte en decisiones de proyecto. Es el criterio con el que elegimos una propiedad, proyectamos su reforma y curamos la obra que la habita.

Criterios
01
La luz natural regula el sueño, el ánimo y la atención. Las aberturas se definen antes que las luminarias.
02
Techos altos para pensar en grande; ambientes contenidos para concentrarse. Cada uso pide su proporción.
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Madera, piedra, cal y textiles que absorben el sonido y envejecen bien. El cuerpo los registra aunque nadie los mire.
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Está comprobado: la presencia de naturaleza reduce el estrés un 35 %. El patio, el verde y las ventanas se deciden al principio, no al final.
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Los olores no pasan por el filtro de la razón: nos llevan directo al recuerdo. El aroma de un espacio es parte del proyecto, no un detalle.
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Menos ruido, lugares de resguardo y un recorrido claro. Un recorrido claro descansa; uno confuso cansa sin que se note.
En la práctica
Por eso no hay recetas: cada trabajo parte de un análisis del lugar y de quien lo habita, y termina en una propuesta ajustada y personalizada. Cada cual tiene una historia para contar a través del espacio que habita.
Orientación, vistas, altura y ruido: lo que se arregla con obra y lo que se queda para siempre.
Aberturas, alturas, materiales y circulación se deciden con este criterio, antes que las terminaciones.
Qué obra va en qué pared define dónde se posa la mirada y qué clima queda en el ambiente.